Doomscrolling: cómo el exceso de noticias puede afectar tu salud mental
Revisar una noticia, pasar a otra y terminar leyendo durante horas contenido preocupante puede parecer un hábito inofensivo. Sin embargo, cuando el consumo de información negativa se vuelve constante, puede afectar el bienestar emocional. Este fenómeno tiene nombre: doomscrolling.

Son las once de la noche. Antes de dormir, alguien toma el celular para revisar una noticia. Minutos después, sigue desplazándose entre titulares sobre crisis económicas, conflictos internacionales, inseguridad o catástrofes. Aunque la información genera preocupación o angustia, resulta difícil dejar de leer. Lo que comenzó como una búsqueda puntual termina convirtiéndose en una cadena de contenido negativo que parece no tener fin.
¿Qué es el doomscrolling y por qué ocurre?
Este comportamiento, cada vez más frecuente en la era digital, es conocido como doomscrolling, un término que surge de la combinación de las palabras inglesas doom (fatalidad o desastre) y scrolling (desplazarse por una pantalla). Se utiliza para describir el consumo compulsivo de noticias o contenidos negativos a través de redes sociales, portales informativos y otras plataformas digitales.
A simple vista puede parecer contradictorio: si una noticia genera malestar, ¿por qué seguir leyéndola? Sin embargo, existen mecanismos psicológicos que ayudan a explicar este comportamiento. El cerebro humano está preparado para detectar posibles amenazas en el entorno, ya que esta capacidad fue fundamental para la supervivencia de nuestra especie. Como resultado, tendemos a prestar más atención a la información negativa que a la positiva.
Además, en contextos de incertidumbre, muchas personas buscan información con la expectativa de sentirse más preparadas o tener mayor control sobre lo que ocurre a su alrededor. El problema aparece cuando esa búsqueda se vuelve constante y termina generando más preocupación que claridad.
Cuando informarse deja de ser saludable
Mantenerse informado es una parte importante de la vida cotidiana. Las noticias permiten comprender lo que sucede en el mundo, tomar decisiones y participar activamente en la sociedad. Sin embargo, cuando la exposición a información negativa es excesiva, pueden aparecer consecuencias para el bienestar emocional.
El doomscrolling suele estar asociado a mayores niveles de ansiedad, estrés y preocupación. La exposición continua a noticias alarmantes puede generar la sensación de que el mundo es un lugar permanentemente peligroso o fuera de control, incluso cuando los eventos que se consumen no tienen un impacto directo en la vida cotidiana de quien los lee.
Además, este hábito puede afectar el descanso y la concentración. Muchas personas revisan noticias apenas se despiertan o antes de dormir, momentos en los que el cerebro es particularmente sensible a los estímulos emocionales. Comenzar o terminar el día con una sobrecarga de información negativa puede influir en el estado de ánimo y dificultar la desconexión mental.
También es frecuente que el doomscrolling produzca fatiga emocional. La acumulación constante de noticias preocupantes puede generar agotamiento, sensación de impotencia o la percepción de que no hay nada que se pueda hacer para cambiar aquello que ocurre.
Cómo construir una relación más saludable con la información
Reducir el doomscrolling no implica ignorar la realidad ni dejar de informarse. El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre estar al tanto de lo que sucede y cuidar el bienestar emocional.
Una estrategia útil puede ser establecer momentos específicos del día para consultar noticias, en lugar de hacerlo de forma permanente. También resulta recomendable priorizar fuentes confiables y evitar la exposición constante a contenidos repetitivos o sensacionalistas que buscan captar la atención a través del impacto emocional.
Del mismo modo, puede ser beneficioso prestar atención a cómo se siente cada persona después de consumir determinado contenido. Si una práctica informativa genera angustia, irritabilidad o agotamiento de manera recurrente, tal vez sea momento de revisar la forma en que se está consumiendo esa información.
La tecnología ofrece acceso inmediato a una cantidad de noticias sin precedentes. Aprender a gestionar ese flujo constante de información se ha convertido en una habilidad cada vez más importante para el cuidado de la salud mental.
Estar informado no debería costar bienestar
Informarse es una herramienta valiosa para comprender el mundo que nos rodea. Sin embargo, hacerlo de manera constante y sin límites no necesariamente aporta mayor tranquilidad. En algunos casos, puede producir el efecto contrario.
Reconocer cuándo la búsqueda de información deja de ser útil para convertirse en una fuente de malestar es un primer paso para construir una relación más equilibrada con las noticias, las redes sociales y el entorno digital. Estar al tanto de lo que ocurre es importante, pero también lo es proteger los espacios de descanso, reflexión y bienestar emocional.



