¿Por qué postergamos la hora de dormir aunque estemos cansados?
Después de un día largo, muchas personas llegan a la cama con sueño, pero en lugar de dormir siguen viendo videos, revisando redes sociales o mirando una serie. Aunque saben que al día siguiente estarán cansadas, les cuesta apagar el celular. Este comportamiento tiene un nombre: Revenge Bedtime Procrastination.

Son las doce de la noche. El despertador va a sonar temprano y el cuerpo pide descanso. Sin embargo, aparece la idea de mirar "solo un video más" o responder algunos mensajes antes de dormir. Sin darse cuenta, pasa una hora. Esta situación es cada vez más frecuente y no siempre tiene que ver con la falta de organización. En muchos casos, responde a la necesidad de recuperar un tiempo personal que durante el día pareció no existir.
¿Qué es el Revenge Bedtime Procrastination?
El término Revenge Bedtime Procrastination podría traducirse como "postergar la hora de dormir para recuperar tiempo propio". Aunque no se trata de un diagnóstico clínico, se utiliza para describir la conducta de retrasar voluntariamente el momento de ir a dormir, aun sabiendo que eso implicará dormir menos.
Lejos de obedecer a la falta de sueño, muchas veces esta conducta aparece cuando la mayor parte del día estuvo ocupada por responsabilidades, trabajo, estudio o tareas de cuidado. La noche se convierte entonces en el único momento percibido como verdaderamente libre.
¿Por qué ocurre?
Para muchas personas, las horas del día transcurren entre obligaciones y demandas constantes. Cuando finalmente terminan esas actividades, aparece la sensación de que el tiempo personal fue insuficiente. Permanecer despiertos un rato más puede dar la impresión de recuperar parte de ese espacio perdido.
Sin embargo, ese alivio suele ser momentáneo. Dormir menos de lo necesario puede aumentar el cansancio al día siguiente, haciendo que la jornada vuelva a sentirse pesada y reforzando el deseo de "recuperar el día" durante la noche siguiente. Así puede formarse un círculo difícil de romper.
El papel de las pantallas
Las redes sociales, las plataformas de streaming y los videos cortos hacen que sea muy fácil extender esos minutos de ocio. Sus contenidos están diseñados para captar la atención y favorecer que una persona permanezca conectada más tiempo del que había planeado.
Además, la exposición a pantallas antes de dormir puede dificultar el inicio del sueño y retrasar aún más el descanso, especialmente cuando se combina con una elevada estimulación mental.
¿Qué consecuencias puede tener?
Dormir menos horas de las que el cuerpo necesita no solo genera cansancio. También puede afectar la concentración, el estado de ánimo, el rendimiento y la regulación emocional.
Cuando esta conducta se vuelve frecuente, es común que aparezca frustración. Muchas personas sienten que no pueden dejar el celular aun sabiendo que al día siguiente se arrepentirán de haber dormido tan poco.
Recuperar el descanso también es cuidar el tiempo propio
La solución no pasa por eliminar por completo los momentos de ocio. De hecho, disponer de tiempo para uno mismo es importante para el bienestar. El desafío consiste en encontrar espacios de disfrute durante el día o al comienzo de la noche, sin que eso implique resignar sistemáticamente las horas de sueño.
Descansar no significa perder tiempo. Por el contrario, el sueño cumple un papel fundamental en la memoria, el aprendizaje, la salud física y el equilibrio emocional.
Dormir también es una forma de cuidarse
En una cultura donde las obligaciones parecen ocupar cada vez más espacio, no resulta extraño querer extender las horas del día para sentir que todavía queda un momento propio. Sin embargo, cuando ese tiempo se obtiene a costa del descanso, el cuerpo y la mente terminan pagando el costo.
Reconocer este hábito es el primer paso para construir una relación más saludable con el descanso. Porque dedicar tiempo a uno mismo también implica permitirle al cuerpo dormir lo que necesita.



