TCA y ejercicio físico: cuándo la actividad física puede convertirse en una conducta de riesgo

La actividad física puede formar parte de una vida saludable. Sin embargo, cuando el ejercicio comienza a estar condicionado por el miedo a aumentar de peso, la necesidad de compensar lo que se comió o la imposibilidad de descansar, puede convertirse en una conducta de riesgo vinculada a un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

2 min de lecturaPor Dr. Joel Bravo (MN 165240)
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¿Cuándo el ejercicio puede convertirse en una conducta de riesgo?

Una señal de alerta aparece cuando la actividad física deja de ser una elección y empieza a sentirse como una obligación. Sentir culpa o ansiedad intensa cuando no se puede entrenar, mantener la rutina a pesar del cansancio, una lesión o una indicación médica, o sentir la necesidad de hacer ejercicio para “compensar” una comida son algunas situaciones que pueden requerir atención.

También puede ser una señal de alerta aumentar progresivamente la duración o intensidad del entrenamiento por miedo a no haber hecho suficiente, tener dificultades para descansar o modificar la rutina, u organizar actividades, encuentros y responsabilidades alrededor del entrenamiento. Lo mismo ocurre cuando la actividad física continúa aunque interfiera con el trabajo, los estudios, los vínculos o la vida cotidiana.

Estos comportamientos no significan por sí solos que exista un TCA. La evaluación profesional permite determinar qué relación existe entre el ejercicio, la alimentación, la imagen corporal y el estado emocional de cada persona.

Ejercicio como forma de compensar la alimentación

Una de las situaciones que puede generar preocupación es utilizar el ejercicio como una manera de “compensar” lo que se comió.

Por ejemplo, pensar que es necesario entrenar después de una comida determinada, sentir que no se tiene permitido descansar porque se comió más de lo previsto o aumentar la actividad física con el objetivo de modificar o controlar el peso.

Cuando el ejercicio queda subordinado al miedo a comer o a aumentar de peso, puede dejar de cumplir una función relacionada con el disfrute o la salud y convertirse en parte de un patrón alimentario problemático. Las guías clínicas reconocen el ejercicio excesivo como una posible conducta compensatoria en los TCA.

¿Qué consecuencias puede tener?

Sostener una actividad física excesiva o rígida puede generar consecuencias tanto físicas como emocionales. Entre ellas pueden aparecer fatiga persistente, lesiones por sobrecarga, alteraciones del descanso y dificultades para mantener una adecuada recuperación física. En determinados contextos también puede existir riesgo de alteraciones de la salud ósea y otros problemas asociados a una disponibilidad insuficiente de energía.

Por eso, cuando existe un TCA o sospecha de uno, la cantidad y el tipo de ejercicio deberían evaluarse dentro del contexto general de salud de la persona, y no únicamente según sus objetivos deportivos o físicos.

¿Cuándo conviene consultar?

No es necesario esperar a que aparezca una lesión o una complicación física para pedir ayuda. Si existe una preocupación persistente por el peso o la imagen corporal, culpa relacionada con el ejercicio o dificultad para descansar y modificar la rutina, una evaluación profesional puede ayudar a comprender qué está ocurriendo.

En RedAP, los TCA pueden abordarse desde psicología y psiquiatría, de acuerdo con las necesidades de cada paciente. El equipo puede evaluar la relación entre las conductas alimentarias, el ejercicio, la imagen corporal y otros aspectos de la salud mental para definir el abordaje más adecuado.

Preguntas frecuentes

¿Hacer mucho ejercicio significa tener un TCA?

No necesariamente. La cantidad de ejercicio por sí sola no permite determinar si existe un trastorno. Es importante evaluar la relación de la persona con la actividad física, la alimentación y su imagen corporal.

¿El ejercicio puede ser una conducta compensatoria en un TCA?

Sí. En algunos TCA, el ejercicio puede utilizarse para compensar lo que la persona percibe que comió o para intentar controlar su peso o su cuerpo.

¿Hay que dejar de hacer ejercicio si se tiene un TCA?

No existe una indicación única para todas las personas. La actividad física debe evaluarse de acuerdo con el estado de salud y las características de cada caso. Cuando existe ejercicio excesivo, puede ser necesario modificarlo o suspenderlo durante el tratamiento, siempre con orientación profesional.