Cuando el año nuevo pesa más de lo que prometeLa exigencia de “empezar bien” y su impacto en la salud mental | RedAP
Cuando el año nuevo pesa más de lo que prometeLa exigencia de “empezar bien” y su impacto en la salud mental | RedAP
La exigencia de “empezar bien” y su impacto en la salud mental
El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de expectativas altas: cambios profundos, hábitos nuevos, metas claras y una versión “mejor” de uno mismo. Aunque socialmente se presenta como una oportunidad, para muchas personas este momento puede vivirse como una carga difícil de sostener.
La idea de que el año debe comenzar con energía, motivación y resultados inmediatos puede generar ansiedad, frustración y una sensación constante de no estar a la altura. Cuando el cansancio, el duelo, la depresión o la incertidumbre siguen presentes, la exigencia de “arrancar bien” puede volverse aplastante.
No todas las personas empiezan el año desde el mismo lugar. Algunas lo hacen atravesando procesos personales complejos, pérdidas recientes o simplemente agotadas. En esos casos, la presión por cambiar, rendir o mejorar rápidamente no solo es poco realista, sino que puede profundizar el malestar.
Cuidar la salud mental también implica cuestionar estos mandatos. No hay una única forma correcta de comenzar un año, ni un ritmo que deba cumplirse. A veces, sostenerse, descansar o pedir ayuda ya es un logro suficiente.
Si el inicio del año se vive con angustia, culpa o autoexigencia extrema, acompañarse de un profesional puede ayudar a poner en palabras lo que pasa y a construir objetivos posibles, respetando los tiempos propios.
Empezar despacio también es empezar.